Costumbres funerarias

Hace un par de semanas murió un amigo danés. Para ir al entierro tuve que informarme sobre el protocolo funerario. El funeral fue un sábado, pero esta persona murió el viernes de la semana anterior. Una compañera de trabajo me explicó lo fundamental de los entierros:

Los entierros suelen programarse para el sábado siguiente al día en el que se produce la muerte, así que todo el mundo pueda asistir sin tener que pedir un día libre en el trabajo. Los domingos nunca se entierra. Yuyu.

Jamás hay que visitar a la familia para presentar los respetos: hay que llamar, decir que lo sientes mucho, y esperar al funeral. Hay que llevar flores apropiadas con una tarjeta escrita a mano: las flores se dejan en el cementerio; un trabajador de la funeraria recoge las tarjetas para entregárselas a la familia. Hay un orden de entrada y salida de la iglesia. No al mogollón. Todo ordenado HATOPET.

A pesar de haber estado en la iglesia, no me derretí cual gremlin al sol, practiqué danés con la homilía (estupenda, por cierto, contaron toda la vida del difunto) y me aguanté la risa cuando vi a la reverenda con una gola tamaño nave nodriza (el adorno blanco con volantes que llevan al cuello, como en la foto de abajo). Supongo que ellos soltarán la carcajada cuando vean a un cardenal con toda la parafernalia.

Lo siguiente es ir a una boda, plantar un árbol y jurar la bandera.