Categoría: Diario
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Polonia
Que viva Polonia, la pintura con tinta y la madre que te parió.
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No es una maravilla, pero se lo haría leer a todas esas familias que delegan en los colegios la educación de la muchachada con exigencias y normas para las maestras y los maestros.
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Hoy he vuelto sobre el mismo pensamiento: si mi mayor problema es pensar cuándo voy a ir a comprarme una Thermomix, es que la vida me va bien. Es el primer día que pienso esto después del incidente.
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Ayer murió Mayra Gómez Kemp y me he puesto triste. Me ha hecho recordar mi infancia y la cultura de la televisión que adquirí cuando era joven. Ahora parece que TVE era lo más casposo del mundo, pero entonces no nos lo parecía. Aunque lo fuera, hay que entender las cosas en el contexto en el que ocurren, y la programación de los 80 no podía ser la de ahora porque entonces no éramos quienes somos. Hemos avanzado gracias a y a pesar de aquellos programas.
Gracias, Mayra.
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He perdido el Whatsapp
He perdido todo el historial de WhatsApp. Había conversaciones que quería conservar porque eran muy importantes para mí. Llevo 12 horas que no me llega la camisa al cuerpo. Ahora mismo estoy intentando restaurar una copia de seguridad y cruzando los dedos para que estén ahí los mensajes. Rezad.
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Recuerdo que en otros momentos de mi vida, cuando he estado agotado y necesitaba urgentemente algo para distraerme, me agarraba a la literatura basura. En su momento fue la chick-lit. Ahora están siendo los thrillers à la «atrapada por su pasado» (¡suéltame, pasado!).
No puedo dejar esta mierda. Voy por el segundo.
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Gracias, desarrollo tecnológico, por hacernos la vida más fácil.
PD: Es el tercero. El anterior me ha durado 10 años antes de morir de extenuación y hasta que me ha llegado éste quería morir. Problemas de primer mundo.
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Nos cierran el chiringuito
Hoy han venido los bomberos a hacernos una auditoría de seguridad den caso de incendio, catástrofes, meteoritos o caída de WhatsApp. No la hemos pasado. Estupefacto estoy. Lo peor es que o me pongo a ello o nos chapan. Yo, que de bomberos e incendios sé muchísimo. Pero mucho, mucho.
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Estoy leyendo sobre las movidas que tienen las familias en las que algún miembro sale del armario trans. Un capítulo del libro de Shon Faye se dedica a la infancia. No se centra en las vivencias del individuo, sino del entorno y cómo gestionan que, a los cuatro años, te digan «es que no soy un chico, soy una chica». Las vivencias de culpabilidad, miedo y desconcierto son universales en Occidente. Da igual lo avanzada que esté la legislación y la sociedad, que siempre aparece ese triunvirato de vivencias: culpabilidad, miedo y desconcierto.
Es terrible.