







Mordor es maravilloso. Y la primavera, también.
Alguien, en una vida pasada, me dijo que podría ganarme unas perras haciendo terapia. Que se me daría bien. Me lo estoy pensando seriamente.
Consejos vendo, que para mí no tengo.
Ay.
Acabo de darme cuenta de que una cosa que escribí coincidió con que alguien hizo algo. Y ese alguien puede interpretar, que lo que escribí fue la reacción a eso que hizo.
Me la suda. Y me siento fenomenal darme cuenta de que me da igual.
Estoy exhausto. No puedo ni moverme. Pero no del esfuerzo físico, sino de haberle dado a la cabeza durante muchas horas seguidas.
Quien diga que pensar no cansa, miente.
¿Y yo por qué me meto en estos fregaos? ¿A santo de qué me viene ahora la movida de reproducirme?
¿Cómo será ser padre a los 50? Pregunto.