Gracias al Doctor Hache llegamos a este artículo de Carlos Muñoz en Punto y Coma, el boletín de la traducción española en las instituciones de la Unión Europea.
El artículo es sumamente interesante, destaca la definición de virus lingüístico:
Un virus lingüístico es un microorganismo agramatical que penetra en la frase y la infecta formal o nocionalmente, pudiendo extenderse a otras y reproducirse por falta de intervención autorizada; no es mortal para el idioma pero lo afea o empobrece.
Pero lo que más me ha gustado ha sido:
Decir que un término «no viene en el diccionario» no invalida forzosamente su uso, pero lo pone en tela de juicio, y, para un purista, emplearlo es dar carta de naturaleza y posibilidades de futuro a un nuevo virus que puede extenderse por la telaraña de Internet sirviendo de justificación a otros traductores noveles o apresurados. Pero, de igual manera, decir de un término que «sí viene» no justifica ciegamente su empleo.
Pues no, no lo justifica, ahí tenemos el clásico influenciar, horrible donde los haya, o el imbécil sobrecontratación y el peor chic, que me niego a usar.
No soy chic
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